sábado, 8 de octubre de 2022

Ojalá

Ojalá una noche
ebrios y sin cadenas,
nos encontremos 
me mires a los ojos
y me escupas todo lo que no supiste decir a mis labios.

Ojalá una noche,
te canses de dar tumbos,
y recuerdes quien te tumbaba a su lado, 
si el día iba mal.

Ojalá una noche,
recuerdes que mis ojos no lloraron porque te fuiste,
si no porque son conscientes 
que tal vez nunca volverás.

Ojalá una noche entiendas,
que ahora no soy lo que esperas
porque al igual que la poesía, 
transmuto, me escabullo, me rompo,
pero daria lo que fuera por hacerte sentir bien
verte reir o llorar,
hacerte saber que tienes un hombro 
en quien te puedas apoyar.

Hasta que otra persona rota,
no decida versarme y desarmarme,
no volveré a saber lo que es amar...

martes, 20 de septiembre de 2022

Tal vez

Tal vez amarías mis versos libres,
mi falta de lírica,
el que deje de dar importancia a las rimas.
 
Y aceptarías que soy poeta,
vagabundo y traicionero,
y que a veces te abandono entre mis letras.
 
Y tal vez asi dejo de sentirme tornado,
mar enfurecido,
sangre derramada sobre un libro.
 
Y solo así tal vez me besarías los miedos,
Y yo los tuyos
gritando en nuestros días de reconstrucción,
para que tengan algo de sentido.
 
Pero ahí vas tú,
no sé sin miedo
sin incertidumbre o plenitud.
 
Y aun así conviertes tu risa,
en mi mejor ansiolítico…

A ti...

A ti, que coges el amor y lo colocas junto a la sien.
Esperando que disparen,
que te vuelvan a rebanar el sentido.
 
A ti, que coges el amor y lo machacas,
y poco a poco vuelves acero los latidos.
 
A ti, que me diste un dulce caminar suspiro,
y al final me dejaste unos alfileres en los oídos.
 
A ti, que todavía tienes miedo de caer junto a los precipicios,
que no sabes que no hay mayor caída libre,
que la que han pasado estos latidos
suplicando que volvieras,
aunque solo fuera porque yo también necesitaba sentir la pistola,
cerca, bien cerca, para sentir el peligro.
 
A ti, que no te das cuenta
que a esta pistola;
le queda poco para una sola bala…

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Todavía dueles.

Busca en las afueras,
algún corazón trinchera.
Que tape tu cobardía,
que te aleje de tu agonia,
que te haga escapar de la tierra,
que te llene de ilusiones.

Tienes ojeras de miedos,
pesadillas de inseguridades,
un cosquilleo en las manos,
incontrolable,
y el alma cubierto de arañazos,
por el mismo gato,
que decidió salir vestido de negro,
a buscar a la suerte.
 
Sigue buscando en algún balcón,
en algún portal en el que decidan abrirte,
en algún hogar que decida comprender;
lo que se escondía tras esa niebla incandescente.
¿ Sabes que ?
Todavía dueles.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Primer amor

Lorca susurraba que la poesia no quería adeptos,
que quería amantes.
Y yo me declaro amante,
de todo tipo de letra,
que es capaz de arañarme, de morderme, de desnudarme.

Mi primer amor fue un libro,
y el que me curo del resto también.
La poesia sin embargo,
revolucionó mi vida.

Me enseño que tras unas líneas,
se podía ocultar la ira,
el amor, el dolor, 
el olvido... 
que nunca es olvido,
porque si te olvido,
te recuerdo.

La poesia me enseño,
todo lo que el espejo no reflejaba al verme frente a el.
La poesia me enseño,
que mi revolución,
tenia como sangre la tinta,
y como fusil el papel...

jueves, 8 de septiembre de 2022

Caminos

Eres el punto de unión
entre el poeta y la poesía.
Un poema que se escapa,
de la punta de mis dedos.
Que provoca un temblor,
desde el primer verso,
hasta el final del beso.

Tiemblan mis rodillas,
nos da vueltas el suelo.
Y me pregunto si aqui ya no hay un querer,
más allá de sus pupilas.

Reinvento todas mis creencias,
dogmas e ideas.
Y me declaro mártir,
de la constelación de su espalda.
Y enredados en abrazos aprendo
que la única forma de consumar el amor,
es consumiéndonos los miedos.

Nos deshacemos en amor,
reventamos los verbos
Y fundidos en escarcha,
Y afligidos por el viento.
Ya no necesitamos ni trincheras,
ni dioses,
ni fuego...

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Ciclos

He deshojado tu rosa,
y en cada pétalo he tatuado tus retinas,
para arrancarlas,
como si así pudiera despegarlas de las mías.

Y con el tallo me he hecho una soga,
y con ella un nudo para contar las veces
que me he atado a tu sonrisa,
quedandome sin tallo, sin rosa.

Pero nadie sabe el motivo,
del porque mi gran pesar,
ni lo malditamente destructivo,
de encontrarme en este lugar,
nadie sabe que me quede sin mi preciosa rosa 
y que es que preferiste fugar.

Ojalá

Ojalá una noche ebrios y sin cadenas, nos encontremos  me mires a los ojos y me escupas todo lo que no supiste decir a mis labios. Ojalá una...